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Lidiar con el siguiente proyecto

En la tertulia posterior a la comida de hoy hemos estado debatiendo sobre cuestiones relacionadas al nuevo proyecto de la era post Mourinho, sin llegar a ponernos, todo hay que decirlo, de acuerdo con la mejor solución a los problemas que presenta nuestra actual situación.

Casillas, Pepe y Cristiano fueron señalados, en mayor o menor medida, por Mourinho, quien levantó un tema escabroso afirmando que él se basa en la meritocracia para determinar quien juega y quien no.
Las temporadas de Diego López y Varane han sido muy buenas, pero el Real Madrid ha sufrido una confrontación entre detractores de “que juegue el que piense el entrenador que está mejor” con los de “que ponga a los que tienen caché y que se deje de tonterías” que inevitablemente nos ha afectado, y mucho.
Bajo esta situación hemos contemplado tres posibles soluciones: que alguien de la casa sea el entrenador o, un buen entrenador, de los que se dejan aconsejar, sea el sucesor de Mourinho.
Se comenzaría la temporada con los jugadores de mas caché. Podrían haber pequeñas tensiones pero, con resultados positivos, desaparecerían pronto.
Pero, ¿de qué forma se podría unir e implicar en los objetivos a la actual plantilla?.
Comenzando la temporada con unos titulares sería vital que, los titulares, se esforzaran al máximo en los entrenamientos y partidos ya que, de lo contrario, nos pondrían en una situación complicada. La suplencia de un titular, aunque se achaque a problemas físicos, podría provocar recuerdos del pasado. Y con buenas actuaciones del suplente la reentrada del titular acarrearía una mayor crispación.
La temporada es muy larga y se necesita de un banquillo profundo para lograr títulos. A mucha gente -entre las que me incluyo- le gustaría ver a, por ejemplo, Diego López en la portería pero creemos, y ahí todos coincidimos, que sólo desaparecerán las tensiones con la maldita lista.
La tercera solución contemplada por un comensal es traer a un entrenador que meta en vereda, con fusta si hace falta, a todo aquel que no se deje la piel por el Club. Esta solución es la que me pide el corazón, pero la cabeza me dice que una de las dos primeras.
M.V.

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